EDUCAR EN UNA CULTURA DEL ESPECTÁCULO
Es, pues, desde el espectáculo como se puede comprender la cultura popular contemporánea, una cultura que ha ido comiéndole más terreno a la cultura oficial. Y sólo desde esta comprensión podrá plantearse la cuestión de cómo ser comunicativamente eficaz en los procesos de enseñaza-aprendizaje.
El primer deber que se le impone hoy a un educador o a un profesional de la comunicación cultural es hacer un análisis lúdico de los rasgos que definen esta cultura popular emergente, de las modificaciones que comporta la espectacularización de la cultura. Sólo a partir de esta toma de consciencia está el navegante en condiciones de llevar la nave a buen puesto, el puerto deseado.
No son pocos los teóricos de la enseñanza, e incluso los profesionales del medio, que durante las últimas décadas han venido denunciando que la educación no haya evolucionado al mismo ritmo que la sociedad y, en consecuencia. Han venido planteando la exigencia de que la escuela se adecue de manera más radical a los cambios sustanciales que se han producido en la sociedad.
La imagen se rige primordialmente por el pensamiento global, sintético, mientras que la letra impresa se rige por el pensamiento analítico secuencial. La imagen desarrolla principalmente el pensamiento intuitivo.
Leer comporta la capacidad de ir más allá del significante. Ver imágenes comporta dejarse penetrar por los significantes. Podría decirse que leer comporta una actitud mental activa, de penetración, para dar sentido a unos signos que, en cuanto abstractos, están alejados de la realidad a la que se refieren. Ver imágenes, en cambio, exige una actitud mental perceptiva, de apertura, de contemplación y reconocimiento.
Teniendo en cuenta que en las sociedades desarrolladas la vida cotidiana lleva a ejercitarse mucho más en la audición musical y en la contemplación de imágenes que en l calculo numérico o en la lectura, habrá que hablar de una cultura que favorece actitudes mentales de apertura, de dispersión y de simultaneidad.
Algunos comunicadores culturales y algunos profesionales de la enseñanza han creído descubrir en el lenguaje audiovisual grandes posibilidades educativas y culturales por cuenta es una forma de expresión en la que las potencialidades conceptuales del lenguaje verbal pueden enriquecerse aparentemente con el valor espectacular que aportan las imágenes, la música y los efectos sonoros.
Los educadores deben ser capaces de adaptarse de alguna forma a esta cultura del espectáculo donde el joven se ve más familiarizado con las tendencias de la cultura popular que la estándar.
Para que el profesor sea capaz de adaptarse a esta cultura del espectáculo debe saber que tendencias se está majando actualmente para poder moldearlas hacia el objetivo que esté persiguiendo, pues así el estudiante se sentirá más identificado con su proceso y no se aburrirá tanto.
Para esta adaptación a la cultura popular no solo el profesor y el estudiante deben ser los implicados en el proceso, sino que también los demás pertenecientes al sistema educativo, desde el gobierno hasta la institución en general.

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