APRENDÍ A LEER?
La lectura es a veces una estratagema para eludir pensar.
Arthur helps
Escribir a cerca de uno mismo en ocasiones representa una tarea difícil, tal vez, porque empezamos a pensar y a darnos cuenta de lo poco que en realidad nos conocemos o porque empezamos a reconocer cómo somos o simplemente porque no hayamos la manera de expresar lo que queremos decir. Entonces revivimos cosas por ejemplo, yo me acuerdo de la voz de mi abuelita cantándome Angelitos negros y lo triste que me resultaba esa canción, de las flores que ella tenía, de mi papá llegando de Sabana de torres, donde era profesor; de mi tía Sonia y sus fantásticas historias sobre dinosaurios, extraterrestres, cien años de soledad, entre muchas otras; de mi tío Darío y su juventud; de mi hermano con quien jugaba todo el día y de mi mamá una persona primordial en este proceso
No eran muchos los lujos que teníamos, mi papá todavía estudiaba para subir de escalafón y mi mamá había renunciado a su trabajo como profesora para cuidar de mi hermano y de mí. Si no hubiera sido por la ayuda de mis abuelos y tíos paternos las cosas hubieran sido muy difíciles. En fin, mi mamá siempre estaba en la casa y aunque no era muy consentidora hacía, en medio de una situación complicada, que no la pasáramos mal y compartíamos mucho juntas.
Recuerdo fue que ella, mi mamá, la que justamente me enseño a multiplicar, por medio de colores y a leer; compró una cartilla, la de Nacho lee, y siguiendo lo que allí aconsejaba me decía la “la M con la A … Ma” y así empecé a conocer las palabras y a los cinco años ya podía recitarlas, aunque la televisión me resultaba más entretenida. Pero con el tiempo he empezado a comprender de lo que es en realidad la lectura y a darme cuenta de qué no sé leer.
Claro está que de pequeña algo que siempre me llamó la atención fueron las caricaturas unas que salían en vanguardia liberal, bueno que todavía salen y leo, mi favorita era la de olafo el amargado, también me gustaba leer los cuentos que los niños enviaban a este periódico eran cortos y me identificaba con ellos, podría decirse que este fue en mi niñez uno de los acercamientos más profundos que tuve con la lectura.
Por otra parte tal vez no con la lectura de letras, pero sí escuchado me acerque mucho a esta, a través de historias que una tía muy querida, a quien ya mencioné, me contaba. Sus relatos eran inspirados en pasajes de cien años de entre muchos otros. Especialmente recuerdo una noche cuando ella me contó acerca de un hombre que mandó a hacer un cuadro y que ese cuadro evitaba que él envejeciera, esa historia me resultó fascinante, tiempo después me enteré que me había hablado a cerca del Retrato de Dorian Gray.
En la secundaría no fue mucho mi acercamiento a la lectura, tal vez lo más cercano fue en algunas clases de sociales donde la profesora nos puso a leer las venas abiertas de América Latina y a hacer una interpretación y exponer, lo mismo hizo el profesor de filosofía con temas que competían a su área y la profesora de español que nos puso a leer crimen y castigo, libro que disfruté mucho y del cual tuvimos que hacer un trabajo que me obligó a realizar inferencias sobre el texto.
Esa lectura de crimen y castigo y las otras mencionadas anteriormente, podría decirse que fueron las únicas que interfirieron en mi proceso lector en la secundaría, pues, como ya dije la televisión me atraía demasiado. Realmente un avance verdadero en mi proceso lector lo tuve fue en la universidad, cuando ingresé a estudiar español y literatura, puesto que fue justamente en esta carrera que empecé a interesarme realmente por este mundo fantástico como lo es la literatura, un mundo que nos lleva a utilizar más la imaginación que un simple programa televisivo, un mundo que nos pone a pensar.
Entonces para concluir mi proceso lector no es que haya avanzado mucho, pero al menos ya sé que no sé leer y que si quiero ser una buena profesional tengo que hacer lecturas reales y ser conciente de que leer no es simple decodificación de palabras.

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